1 PARTE: La esclava
“Indirectamente encuentra la salida directa”
Shakespeare.
CAPÍTULO I:
Tebas 1100 A:C
El gran palacio se erigía majestuoso e imponente en la esplendorosa ciudad capital de NIUT, llamada así por sus habitantes, construido en un recodo del río Nilo, tenía en su frente dos pequeñas pirámides truncadas y achatadas de piedra, completamente cubiertas de jeroglíficos. Éstos describían las hazañas de Thot, el más joven de todos los faraones en la historia del Gran Imperio Egipcio .Dos estatuas colosales del mismo monarca se hallaban a ambos lados de la entrada que conducía a un luminoso y amplio patio, cubierto enteramente de variada y verdeamarillenta vegetación. Siguiendo por un pasillo lateral bordeado por ciento veinticuatro columnas _cuyos capiteles tenían el diseño de hojas de palma abiertas-se encontraba la habitación de Thot. En unos de los muros una ventana de rejas empedradas permitía apreciar las aguas matizadas de un color azul verdoso .
Sin embargo, tanta majestuosidad importaba muy poco a Thot _el joven monarca de veinticuatro años _quien habiendo heredado todo aquello de su padre Seth III de la decimotercera Dinastía- tenía en ese momento serias dificultades a que enfrentarse.
Comenzaba el tan anhelado mes de julio ,y con la llegada de las inundaciones las tierras rojas –desheret- y negras-kemet- yacían lodosas fértiles y esperanzadas anhelando el comienzo de una nueva siembra. No todo marchaba bien en el Imperio y nadie lo sabía mejor que él. Había gobernado esas tierras desde los catorce años impulsando las cosechas hasta obtener tres por año. Nakth, el gran visir tuvo que ser reemplazado ya que no propiciaba justicia dentro de las seis cámaras de apelación que tenía bajo su mando y Meketre ,el canciller había sido ajusticiado por relacionarse con una mujer casada. Si no se impartía justicia, los campesinos no trabajaban el suelo ni recolectaban los granos, sin cosecha no había riquezas, sin riquezas no habría poderoso ejército y sin ejército...¡Ra sabía lo que sucedería sin un cuerpo de armas eficiente y adiestrado! cuando la amenaza de un ataque hitita se cernía sobre sus cabezas constantemente.
Uno de sus antecesores, el Gran Ramsés II había sellado un pacto comprometiéndose a contraer matrimonio con la hija del rey caucásico. Muchas inundaciones habían pasado ya desde ese tratado y aunque este pueblo resultó después ser invadido por algunas tribus provenientes del mar, era bien sabido que los sobrevivientes se habían reagrupado contando con cierto poder como para recomenzar la lucha en el punto exacto donde la habían suspendido, es decir ¡tratar de dominar Egipto!. ¡Pero él era Egipto y mientras viviese no se los permitiría!
-Bah- pensó Thot con disgusto, mientras cerraba el libro de control de impuestos recaudados que Padiu- su nomarca de confianza- le había llevado respondiendo a un pedido suyo y que ya había estudiado detenidamente.
Una de sus manos jugaba con un dije que representaba a Anubis-, Dios mensajero entre la Tierra y los Cielos y guardián de los sueños del faraón- que pendía de su pulsera de oro y plata en la muñeca de la otra mano. Sus ojos celeste cielo brillaban como el sol al calentar las arenas del desierto.
¡Por la melena de Sekmet!- Diosa de la guerra- .Tendré que pensar pronto en algo, se dijo a sí mismo con absoluta firmeza, preso de la gran tensión nerviosa que lo dominaba.
Aunque Thot no era atractivo en el estricto sentido de la palabra era de rasgos exóticos, en un combinación de piel cobriza, bronceada, con unos cabellos largos, negros y ensortijados que le llegaban casi hasta los hombros. Una mirada profunda, penetrante, como la de un animal en celo y una boca de labios gruesos, amarronados, aptos para ser besados. Poseedor de una gran estatura y anchas espaldas con la túnica blanca de lino con que cubría su desnudez, parecía aún más imponente.
Se preocupaba muy poco por sus atuendos, es más dejaba esa tarea librada al buen juicio de Maata-su leal sirviente de toda la vida-. Sobre el cuello, una gran cadena de oro de gruesos eslabones con una imagen de Ra-uno de los tantos recuerdos de su padre- resaltaba sobre su piel morena.
No cabía duda, que todo en él, en conjunto daba por resultado un hombre de aspecto verdaderamente sensual, ardiente y dueño de una personalidad avasallante.
Entre Maata y él existía una profunda relación basada en el cariño ,la confianza y el mutuo respeto.
Maata fue el fiel servidor de su padre y a la muerte de éste, por supuesto, pasó a ocuparse de Thot
Era un hombre de avanzada edad ,con las huellas del tiempo marcadas en su rostro ,cabeza rasurada y estatura mediana que había vivido su vida entera sirviendo a la familia real.
El anciano había esperado que Thot escuchase sus consejos. En cambio ,el joven se había escandalizado al saber que su venerado progenitor había concertado- mucho antes de morir- su matrimonio con la hija de un afamado constructor que en cierta ocasión le hubiese salvado la vida.
Seth III había dejado órdenes expresas de no informar al joven de este hecho hasta que la muchacha en cuestión hubiese pasado las quince inundaciones –necesarias para que Ra avalase la unión- lo cual había sucedido varias lunas atrás. Por esta razón Thot se veía envuelto imprevistamente y por obligación en un matrimonio que no deseaba.
El muchacho se había puesto furioso.
-No, no me casaré-Había vociferado con la mirada sombría por la ira
-Si he de contraer matrimonio, lo haré con una joven de sangre tan real como la mía- dijo
De esta manera lograría engrosar las arcas reales, aumentando paralelamente su poder como para conformar el mejor ejército que Egipto haya tenido jamás.
El viejo Maata sacudió la cabeza a uno y otro lado en señal de protesta.
-¡Amo ,pareces no entender que se trata de una cuestión de honor!- exclamó angustiado. Si bien era cierto que el joven había vivido hasta ese momento en la más profunda ignorancia acerca de los planes que su padre había trazado para él, -casi todas las bodas eran concertadas de la misma manera-¿Porqué él habría de pensar que la suya sería distinta?
El joven frunció el ceño
-¿Acaso no soy el faraón?.¡Soy el que toma las decisiones aquí.! ¿Quién osará desafiar una orden mía?
¡Él sabía quien era!
Maata vaciló, deseaba poder darle la razón pero no podía permitir que el joven desistiera de las órdenes de su padre pues no solo era su dignidad lo que estaba en juego sino el futuro del imperio..Como decía su padre:”La palabra es el más valioso tesoro que un hombre pueda tener ”.Máxime si del faraón se trataba ¿Cómo gobernaría sin el respeto de sus súbditos? Nadie acataría las órdenes de un soberano débil y sin carácter y por ende el imperio perdería poderío ,dominio y extensión .El caos se impondría y Thot sería severamente castigado por los dioses.
-Thot – debes entender... y aceptar dijo finalmente.
Pero Thot se encogió de hombros y sin escucharlo en absoluto salió de la habitación dejando al pobre y avergonzado hombre hablando con los muros.

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