EL CORSARIO MALHERIDO
me invitana dar una conferencia en Washington.Me invita Televisa.Me invita el propio Emilio Azcarraga,dueño de la cadena mexcana, en una carta muy amable.Guardo la carta entre mis papeles más preciados,como guardé conmovido, la que me envió Bill Clinton cuando me hice ciudadano norteamericano-una carta que, por supuesto, hizo llegar a millones de personas má,pero que,de todos modos,tonto yo, me hizo sentir su amigoíntimo o al menos su amigo epistolar.
Sólo pido dos cosas a Televisa: que el billete de avión a Washington sea en ejecutiva_lo que no parece abusivo ni desmesurado,porque nadie me considera un escritor ni menos un intelectual,sino un ejecutivo de los libros,alguien que ejecuta libros-y que el tema de mi conferencia sea libre,abierto,impreciso,gaseosa, de modo que pueda hablar de cualquier cosa y de ninguna,que es mi especialida más lucrativa.
Dado que,inesperadamente,los chicos malos de Televisa aceptan mis caprichos y extravagancias,me comprometo con ellos_quiero decir,me comprometo con ellos a dar la conferencia,porque ya estoy comprometido con un chico malo.Despúes de todo, no me vendrá mal pasar una semana en Washington y desintoxicarme de las locuras de la vida peruana.
Llego a Washington resfriado,abrigadísimo,temeroso del frío-como llego, en rrealidad a cualquier lugar,incluso a miami-,pero el clima de la capital del Imperio me sorprende y entusiasma . la primavera refulge en todo su esplendor,coronando los árboles de cerezas, y me invita a caminar lenta,morosamente,sin rumbo fijo ,evocando los días lñejanos en que viví en estas calles, mientras escribía-ejecutaba -mis primeros libros-mis primeras venganzas.
Nada es mejor que pasar toda la tarde y el principio de la noche viendo películas,una tras otra, en el multicines de Georgetown,habiendo pagado una sola entrada de siete dólares en horario matiné,pero saltando clandestinamente de una sala a otra, no porque tenga alma de tacaño sino porque tengo alma de corsario(tacaño), con lo cual, mpas que viendo películas, termino salt´ndolas,abordándolas infiltrádome en ellas,un ejercicio pirata que,no cabe duda,multiplica el placer del cinéfilo haragán que soy ( y seré siempre).
El día de la conferencai,todavía medio dormido,con el pelo tan largo y desaliñado que la secretaria de televisa me conmina a ir a la peluquería(sugerencia que procuro ignorar con una sonrisa mansa,pensando que quizá ella debería ir al siquiatra o al menos al quiro práctico),llego al auditorio principal de un banco en el centro de Washington, me reciben amablemente, me cuelgan en el pecho toda clase de credenciales y me llevan a un salón donde uhna periodista de Televisa quiere entrevistarme o finge que quiere entervistarme,porque lo que de verdad quiere, no nos engañemos,es que le paguen el sueldo a tiempo.
La mujer de Televisa me hace unas preguntas esotéricas que no entiendo bien,quiza porque estoy medio dormido o porque no fui a la escuela de talentos de Televisa o porque no fo´rmé parte del grupo Timbiriche.Pero,con seguridad, no le entiendo nada, y pienso que es probable que televisa tampoco le entienda nada y que ni siquiera ella se entienda nada,pero ya se sabe que Mexico es un acertijo dentro de un enigma dentro de un misterio.De todos modos,sonrío ctesto algo vago e impreciso,por si acaso.Apenas termina la entrevista esotérica,el fot´+ografo de Televisa me pide que me siente sobre una mesa para hacerme unos retratos rápidos.Nunca he sido bueno para decir que no,y menos a los fotógrafos que son tan autoritariso y siempre te piden que te subas a la cornisa del balcón o que te cuelgues de una araña de cristal.Le obedezco,bostezando. Me siento, en efecto, sobre la mesa de vidrio.Son escasos, no más de tres o cuatro,los segundos que tan reluciente mesa soporta el rotundo peso de mis anchas y enriquecidas nalgas peruanas,Enseguida se parte la mesa quebrada y quedo sentado sobre un mar de vidrios rotos ,como un pez gigante-un cachalote- dentro de una pecera rota y reseca.
El fotógrafo cruel.dispara un par de fotos,capturádome-eternizándome-en ese instante bochornosos y entonces,sólo entonces se preocupa por socorrerme y levantarme.
No ha sido gran cosa,sólo estoy abrumado por el rídiculo atrz que acabo de perpertrar ante las cámaras de Televisa, y asustado por las fotos indecirisas que ese rufián mexicano me ha sacdo en tan indolente postura, y resuelto a ponerme a dieta para rebajas el peso exesivo,insoportable para cualquiers mesa de oficina, de mi humanidad y mi inhumano trasero.
Aunque siento una punzada dolorosa en la retaguardiabaja simulo ser un hombre recio, me niego a ser revisado por unmédico,exijo que no se cancele la conferencia y cinco minutos después humillado ,cojeando ,avergonzado de mí mismi y de mi horadado trtasero, salgo a hablar.Y hablo gallardo,de pie,frente aun numerosos
auditorio de estudiantes y diplomáticos, procurando ignotar el dolor creciente en la nalga derecha -porque yo siempre he sido de derechas,incluso para accidentarme, y desde luego también para votar,que es otra manera de accidentarme -y pensando en que debo sobornar al fotógrafo de Televisa para que me entregue los negativos de esas fotos tan crueles que me hizo en el instante en que partí en añicos ñla mesa con mis casi noventa kilos de sedentaria grasa peruana.
Al final, mientras contesto las inquietudes del público, alguien me pregunta qué siento cuando me critican cmo escritor,qué sentí cuando Marsé dijo que no le gustó mi última novela, que siento cuando dicen que soy un escritor liviano,frívolo, prescindible(es decir,que siento casi todos los día).Y entonces,creo que sangrando ,poque siento o creo sentir una gota fría que baja como una araña sigilosa por mi muslo derecho ,digo la única cosa cierta de la tarde:
_Siento como si tuviera un vidrio clavado en el culo.
Y la gente se ríe ,pero no es broma.
DE Y POR JAIME BAYLY EXTRAÍDO DE SU COLUMNA CORREO PERÚ

BannerBreak.com - Banner Maker - Banners - MySpace Layouts