"AMAR AL FARAÓN "
AMAR AL FARAÓN BY CATY PAZ
CAPÍTULO II
Menfis: templo de Hathor
Seket se detuvo ante la gran entrada al templo de Hator.Levantó sus ojos y observó la gran esfera alada que era su atributo, Por debajo, el friso dejaba ver la barca sagrada y otros de sus emblemas religiosos. Las soberbias columnas tenían el fuste en forma de papiro con un capitel en campana y permitían distinguir entre los espacios de una y otra, escarabajos sagrados con las alas extendidas, Caminó hacia el primer patio con columnas –pues no le estaba permitido a los fieles llegar más allá-y se arrodilló dejando que sus esbeltas y largas piernas soportaran el peso de su cuerpo y el de sus pensamientos...
-¿Por qué yo?- inquirió Seket.
-Ser reina nunca ha sido mi mayor aspiración-¡Oh Diosa Hathor, tú que gobiernas los cielos implora y suplica por mí ante Ra cómo yo imploro y suplico ante ti para que este matrimonio no se lleve a cabo!-oró entre sollozos durante largo rato, mientras se preguntaba si a través de los gruesos muros Hathor llegaría a escucharla.
Tiempo después se obligó a sí misma a incorporarse. Con la agilidad de un gato y la rapidez de un halcón se dirigió de regreso a su hogar.
Hasta para el más distraído se hacía imposible evitar ver el mercado, ya que todos los senderos de la ciudad conducían justamente hacia las tiendas perfectamente organizadas, con cuidado y esmero bajo algunas palmeras y toldos a orillas del Nilo.
Debajo del sol ardiente, que castigaba sin piedad con sus perpendiculares rayos de fuego, mercaderes y artesanos ofrecían mercancías tales como telas de lino, gemas, tallas de hueso de hipopótamo y ébano, plumas de avestruz, frutos y pescados frescos, vegetales, esencias, pócimas, papiros ,así como también vinos y cervezas de excelente calidad.
Pero esa mañana la certeza de que no podría cambiar su destino, destino que por otra parte no quería ni había solicitado, la angustiaba de manera tal que prácticamente no se dio cuenta hasta que estaba inmersa en él.
La joven sin embargo no pasaba desapercibida por la belleza de sus rasgos .Comerciantes, funcionarios y hasta algunas mujeres se volvían a mirarla sintiendo admiración y deseo.
Su rostro ovalado era el marco perfecto para esos ojos rasgados gatunos y celestes de mirada intensa y penetrante, Su boca roja, de carnosos labios y una sonrisa magnífica que dejaba al descubierto sus dientes como perlas seducía instantáneamente. Su cabello lacio y rubio caía en cascada hasta la cintura. El vestido blanco de costoso tejido dejaba entrever apenas el nacimiento de sus pechos redondos, firmes y llenos, mostrando la desnudez de sus hombros que cubría con un chal confeccionado exclusivamente para ella.
-¡Por Ra! Murmuró Seket en voz baja. ¡Su padre se obstinaba demasiado a veces!.Debo pensar en algo que lo haga desistir de este matrimonio- lo cual era casi imposible- especuló. Pero tal vez Hathor sí lograría que el faraón se interesase en otra doncella o bien permitiría que ella pudiese escapar de alguna manera...
-¡Por Maat! Diosa de la justicia – pensó enloquecida-¿Y si yo lograra transformarme en otra mujer?, una bailarina tal vez llamaría la atención del rey .No estaría nada mal. Quizás...
Seket se estremeció. No podía hacer eso. ¡Su padre jamás le perdonaría por deshonrarlo así! Él manifestaba una conducta por demás intachable que ella no podía de ninguna manera arruinar con un comportamiento inadecuado ¡ Pero debo hacer algo! Se ordenó en secreto.
Si el faraón Thot renunciase a esa necia idea de la boda todo sería más fácil. Tal vez si ella le hablase, le suplicase le rogase!
¡Ja!¡ Si piensa que voy a someterme a sus órdenes!. Seket imaginó la expresión de su rostro y la explosión de su carácter cuando ella le gritase a la cara que no deseba ser su esposa, -“Y lo haré”-, se dijo para luego desistir de ese ridículo propósito. Nadie desafía al rey, este tiene el poder del Dios mismo.-Seré azotada en público, tal vez desterrada o condenada a muerte. Mi padre se verá deshonrado- objetó luego desechando esto por completo.
Seket volvió a pensar en su problema más inmediato .Ella tenía que hallar un modo para impedir ese absurdo matrimonio.
Unos instantes después se hallaba sentada en su cama, organizando sus ideas y bebiendo como habitualmente lo hacía un generoso jarro de leche de cabra endulzada con miel. Unos golpes en la gran puerta de madera labrada interrumpieron sus pensamientos. ¿Quién es?- preguntó Seket, con impaciencia.
La puerta se abrió dejando paso a Aset, la fiel criada.
-Soy yo pequeña-¿Te sientes bien?
Seket frunció el ceño y respondió con profundo resentimiento
-¡Por Isis! ¿Cómo crees que puedo sentirme bien cuando toda mi vida futura esta sellada en una obsecuente ordenanza real escrita en un papiro?
Aset se sentó frente a ella. Había criado a la jovencita desde recién nacida.
-Deberías estar feliz-las palabras brotaron implícitas. -Pronto serás la reina de Egipto, ejercerás junto al faraón el poder supremo y gozaras de la aceptación y protección de los dioses ¿Qué más puedes pedirle a la vida?-
-Afecto, lealtad. Al menos algo de amor. ¿Porqué no puedo casarme por amor Aset? No logro que mi padre comprenda que aceptando el agradecimiento del monarca,
esta sacrificando mi vida entera, respondió Seket tranquilizándose un poco por poder revelar parte de los sentimientos que desgarraban su alma .
-¿Por lo menos te ha escuchado?
Seket negó con un movimiento de cabeza.
-¿Qué piensas hacer?.
La joven respondió evasivamente ya que no podía confiarle los planes a su criada. Por más leal que ella fuera si llegaba a sospechar siquiera que Seket pretendía convertirse en otra para obligar al faraón a rechazarla hubiera partido raudamente a contarle a su padre ¡no! Ella no debía enterarse.
-¿Qué sucede? ¿Me ocultas algo verdad?- inquirió la mujer que conociendo demasiado bien a Seket, lograba interpretar cada una de sus actitudes con estremecedora claridad .
.Después de guardar silencio por un instante, Seket se puso de pié y comentó:
-Pensaba en realizar un viaje a Thinis. Podría quedarme unos días visitando a tía Nebetta , la hermana de papá. Estar lejos me ayudaría a meditar un poco – mintió- Además he oído comentarios sobre el mercado ubicado allí. Según dicen ofrece inmejorables mercancías que no llegan aquí debido a la rivalidad existente entre Tebas y Menfis -rivalidad que no había concluido con la unificación del territorio- . Después de todo –continúo- si voy a ser la futura reina debo lucir a la altura de las expectativas del faraón ¿verdad?.
La criada la miró con seriedad pensando que debía detenerle y viendo tal vez algún motivo oculto e inconfesable tras ese viaje por demás intempestivo acotó:
-Ordenaré a algunos de los criados que estén listos para partir contigo .También diré a Senusret, que te acompañe .Es nuestro siervo más viejo y podría serte de gran utilidad en el caso de que algún comerciante tratara de timarte. Sabes bien que las jóvenes no atraviesan solas el desierto pues éste está plagado de peligros .
Seket asintió sonriendo y con un guiño cómplice bebió otro sorbo de leche dejando a Aset sumida en el gran convencimiento de que algo no marchaba realmente bien.

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