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"CONFIESO QUE HE VIVIDO"
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29/03/2008 GMT -3

LA NOTICIA DE MI MUERTE

catypaz @ 17:32

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: La noticia de mi muerte

Cuando era joven, viajaba todos los meses a Santo Domingo a grabar
un programa de televisión. Trabajaba (es un decir) una semana de
cada mes en esa ciudad rumbosa y bullanguera.
Como me pagaban bien (corría el rumor de que el programa era
financiado por la CIA) y me hospedaban en los mejores hoteles y las
paparruchadas que decía en la televisión eran muy festejadas, pasé
cinco años, entre mis veinte y mis veinticinco, visitando Santo
Domingo todos los meses. Era, en cierto modo, un dominicano más,
aunque delataba de un modo inequívoco mi condición de forastero
cuando intentaba bailar merengue.
Siendo ya un figurón local, fui llamado por un prominente magnate de
la isla, dueño de un número obsceno de empresas, entre ellas dos
canales de televisión, para almorzar con él en su despacho.
Durante el almuerzo en el salón del directorio del banco que
presidía, el empresario, un hombre de ambición desenfrenada y
modales algo chuscos, me dijo que quería ficharme en uno de sus
canales de televisión. No tuvo reparos en preguntarme cuánto me
pagaban. Se lo dije con cierta incomodidad, como disculpándome. Me
propuso entonces pagarme un sueldo inexplicablemente alto. Le dije
que no podía romper mi contrato, que tenía que esperar unos meses.
Le prometí que, apenas expirase el contrato, firmaría con su canal.
Cuando nos despedimos en la puerta del ascensor, me dio un apretón
de manos y dijo:
-Bienvenido a la familia.
Meses más tarde, enterados de la oferta del magnate de la
competencia, los ejecutivos del canal que me llevaba todos los meses
a Santo Domingo (con muy convenientes escalas de varios días en
Miami o San Juan, en las que me dedicaba a la cleptomanía o a la
exposición al sol) me subieron el salario, me emborracharon (lo que
no demandó mucho esfuerzo ni alcohol) y me hicieron firmar, en el
estado espirituoso en que me hallaba, una renovación por dos años.
Al día siguiente, devastado a partes iguales por la resaca y por la
nítida conciencia de mi idiotez, recibí la llamada telefónica del
magnate de la competencia, conminándome en términos cordiales a
visitarlo de inmediato para sellar nuestro acuerdo y darlo a conocer
en una rueda de prensa que ya había convocado. Le di entonces la
mala noticia de que eso no sería posible, porque había firmado la
renovación. Quedó en silencio, al parecer sorprendido, y me dijo
secamente (si un dominicano puede decir algo secamente):
-Te vas a arrepentir. Has muerto para mí.
Luego colgó el teléfono sin despedirse.
Esa misma noche, en el noticiero de las nueve, un locutor de voz
engolada y rostro afligido anunció que yo había muerto en una
balacera ocurrida en un conocido prostíbulo del centro de Santo
Domingo y que mis despojos serían enviados por vía aérea a Perú para
darles cristiana sepultura.
No presencié el momento en que la televisión dominicana anunció
solemnemente mi muerte. Estaba cenando con unos amigos en un
restaurante espléndido que era como una cueva de murciélagos hundida
en los subsuelos del malecón. Cuando llegué al hotel, un botones me
dio la noticia:
-Mister Baylys, en la televisión han dicho que usted ha fallecido
tiroteado.
Pensando que era una broma, le di una palmada en la espalda y le
dije:
-Nunca creas lo que dicen en la televisión.
Apenas entré en la habitación, sonó el teléfono. Era mi madre.
-Jaimín, ¿eres tú? -me dijo.
Sorprendido, porque mi madre no me llamaba nunca al hotel, respondí:

-Sí, soy yo, ¿ha pasado algo?
-¿Estás vivo? -preguntó ella.
-Sí, creo que sí -dije.
Y luego, recordando lo que me había dicho el botones, até cabos y
pregunté:
-¿Alguien te ha dicho que no estoy vivo?
Mi madre, angustiada, dijo:
-Hace un rato llamó el embajador peruano en Santo Domingo, que es
amigo de tu papá, a decirnos que habían dicho en televisión que
habías muerto.
-¡No puede ser! –dije, pasmado–. Tiene que ser una broma.
Pero no era el día de los inocentes y mi madre no parecía estar
bromeando.
-Esto es un milagro -suspiró-. No sabes cuánto le he rezado al Padre
Josemaría para que te salvara. ¿Siempre viajas con la estampita del
Padre que te regalé?
Evité decirle que había perdido la estampita amarilla (o que la
había tirado a la basura), le aseguré una vez más que estaba vivo y
prometí visitarla tan pronto como llegase a Lima. Luego llamé al
embajador peruano y le pedí explicaciones.
-Esta noche dieron la noticia de que te habías muerto -me dijo,
asustado, como si estuviera hablando con un fantasma-. Yo mismo la
vi. Te lo juro. Mañana te mando el video al hotel.
Cuando le pregunté en qué canal había oído esa noticia levemente
inexacta y me dijo que en la televisora del magnate que había
fracasado en su empeño de contratarme, comprendí que dicho
empresario no había exagerado cuando me dijo por teléfono:
-Has muerto para mí.
Al parecer, el magnate decidió que, si había muerto para él, bien
podía ordenarle a uno de sus locutores que diese la noticia de que
había muerto para todos, porque él estaba acostumbrado a que sus
deseos no fuesen negados por la realidad (al menos por la realidad
dominicana, que siempre es una forma de irrealidad).
Indignado, llamé a mi enemigo y, levantando la voz, le dije una
candidez:
-¿Sabías que en el noticiero de tu canal me han matado?
Se rió largamente y respondió:
-Sí, claro. Yo di la orden.
Quedé estupefacto, sin respuesta.
-Vas a tener que pedir disculpas mañana -dije-. Va a ser muy
evidente que tu noticiero ha mentido. Va a ser un bochorno para tu
canal.
-Te equivocas -me dijo, riéndose todavía-. No voy a disculparme.
-¿Y entonces qué vas a hacer? -pregunté.
-Yo, nada. Pero tú vas a tener que morirte -dijo.
-¿Me estás amenazando? -pregunté.
-No, no -dijo-. Pero si mi noticiero ha dicho que has muerto, vas a
tener que morirte, porque mi noticiero nunca miente -y estalló en
una risotada de hiena lujuriosa.
Esa noche no pude dormir, esperando a que los sicarios del magnate
viniesen a ejecutar la noticia.
_

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Comentarios

Comentarios(2) »

  1. Guau me encanto es sorprendente el poder que yega a tener una persona en este mundo, pero me encantaria seguir leyendo mas, espero sigas escriibiendo esta buenisimo.

    Royal South Beach Hotel | 26-06-2009 - 15:35:15 GMT -3 #

  2. Saber de una noticia que has muerto y estas vivo debe ser lo maximo, pero lo que si me traumaria seria lo que dijo el magnate esta grueso, me gustaria seguir leyendo esta interesante tu blog.

    Holiday Inn North Miami-Golden Glades | 01-07-2009 - 13:23:14 GMT -3 #

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